C.P.Cavafis. Poesía completa

C.P. CAVAFIS
Poesía completa
Traducción de Juan Manuel Macías
Epílogo de Vicente Fernández González
Editorial Pre-Textos, Valencia, 2015
Sin saber griego, hemos leído a Cavafis muchas veces. Sabemos cómo suena, reconocemos su tono, su delicadeza para llevarnos de la mano al lado oscuro, que es siempre un lugar de la memoria. Hay un puñado de poemas suyos que forman parte de la antología mundial que compartimos. Se ha ido instalando en nosotros gracias a muchos intermediarios.
En mi caso, tanto la música de Lluis Llach, como las traducciones de José María Álvarez o de Valente, incluso el reflejo en poemas de Cernuda, Brines, Gil de Biedma o el mismo Álvarez. No obstante, sumergirse de nuevo en los poemas de Cavafis vuelve a ser un descubrimiento. Su mundo es envolvente. Tiene razón el editor Manuel Borrás: en lo que atañe a clásicos, cuantas más traducciones de una obra, mejor. Porque en poesía, como reconoce Juan Manuel Macías, autor de esta versión, la traducción acaba siendo otra manera de escribir poesía. Por supuesto que el traducido es la sustancia principal, y Cavafis siempre se las arregla para ser reconocible y superar el trance apocalíptico del cambio de idioma y de cultura. Pero el resultado no deja de ser otro poema y necesita de un poeta para el vuelo. Y de una a otra traducción cambian detalles, mudan destellos, constatamos otra vez que el orden de las mismas palabras desata imágenes distintas. Esta versión bilingüe de Macías recoge los 154 poemas canónicos, es decir reconocidos por el poeta alejandrino y publicados en plaquettes o carpetas, nunca en libro hasta después de su muerte. También los 78 poemas ocultos, sobre cuya validez no consta que se pronunciara, y que han pasado a formar parte del corpus de su obra. Se le añaden tres poemas en prosa que poco aportan, aparte de curiosidad científica y de abrir otra perspectiva de su universo literario. Y prescinde de los que expresamente rechazó Cavafis. Tal vez sea sugestión mía, pero encuentro en los canónicos un halo del que adolecen los ocultos. El prólogo del traductor, el epílogo de Vicente González Martínez y las notas prolongan el tono y guían con medida. El libro, como objeto, está a la altura de los poemas. En algún sitio dice: «te me has vuelto del todo sentimiento».

2 comentarios:

nádloR emiaJ dijo...

Mi poema predilecto es el de "Esperando a los bárbaros", una estampa de un eterno retorno que se repite en la historia y que antecede al despertar de una nueva etapa o ciclo que acabará repitiéndose, en un bucle infinito...

Arturo Tendero dijo...

Sí, ese es de lo mejores. Pero hay otros emblemáticos: La ciudad, Ítaca, El dios abandona a Antonio, Regresa... Muchas veces depende del traductor, que rehace un poema nuevo hermosísimo. La versión que canta Llach de Un Anciano, En la taberna del mar, me llega mucho. O algunos de Valente: Cuanto puedas, Jura... Como anécdota, José Luis Parra tiene una parodia de Esperando a los bárbaros, que se llama Esperando a Bárbara, que es genial.